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martes, 25 de febrero de 2014

LA VISION CRISTIANA ACERCA DEL ORIGEN DEL MUNDO




GÉNESIS
I. Orígenes del mundo y de la humanidad

1. LA CREACIÓN Y LA CAÍDA

Primer relato de la creación.
1 En el principio creó Dios el cielo y la tierra. 2 La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas.
3 Dijo Dios: «Haya luz», y hubo luz.4 Vio Dios que la luz estaba bien, y apartó Dios la luz de la oscuridad; 5 y llamó Dios a la luz «día», y a la oscuridad la llamó «noche». Y atardeció y amaneció: día primero.

6 Dijo Dios: «Haya un firmamento por en medio de las aguas, que las aparte unas de otras.» 7 E hizo Dios el firmamento; y apartó las aguas de por debajo del firmamento de las aguas de por encima del firmamento. Y así fue. 8 Y llamó Dios al firmamento «cielo». Y atardeció y amaneció: día segundo.

9 Dijo Dios: «Acumúlense las aguas de por debajo del firmamento en un solo conjunto, y déjese ver lo seco»; y así fue.10 Y llamó Dios a lo seco «tierra», y al conjunto de las aguas lo llamó «mar»; y vio Dios que estaba bien.
11 Dijo Dios: «Produzca la tierra vegetación: hierbas que den semillas y árboles frutales que den fruto según su especie, con su semilla dentro, sobre la tierra.» Y así fue. 12 La tierra produjo vegetación: hierbas que dan semilla según sus especies, y árboles que dan fruto con la semilla dentro según sus especies; y vio Dios que estaban bien. 13 Y atardeció y amaneció: día tercero.

14 Dijo Dios: «Haya luceros en el firmamento celeste, para apartar el día de la noche, y sirvan de señales para solemnidades, días y años; 15 y sirvan de luceros en el firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra.» Y así fue. 16 Hizo Dios los dos luceros mayores; el lucero grande para regir el día, y el lucero pequeño para regir la noche, y las estrellas; 17 y los puso Dios en el firmamento celeste para alumbrar la tierra, 18 y para regir el día y la noche, y para apartar la luz de la oscuridad; y vio Dios que estaba bien. 19 Y atardeció y amaneció: día cuarto.

20 Dijo Dios: «Bullan las aguas de animales vivientes, y aves revoloteen sobre la tierra frente al firmamento celeste.» 21 Y creó Dios los grandes monstruos marinos y todo animal viviente que repta y que hacen bullir las aguas según sus especies, y todas las aves aladas según sus especies; y vio Dios que estaba bien; 22 y los bendijo Dios diciendo: «sed fecundos y multiplicaos, y henchid las aguas de los mares, y las aves crezcan en la tierra.» 23 Y atardeció y amaneció: día quinto.

24 Dijo Dios: «Produzca la tierra animales vivientes según su especie: bestias, reptiles y alimañas terrestres según su especie.» Y así fue. 25 Hizo Dios las alimañas terrestres según especie, y las bestias según especie, y los reptiles del suelo según su especie: y vio Dios que estaba bien.
26 Y dijo Dios: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra, y manden en los peces del mar y en las aves del cielo, y en las bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todos los reptiles que reptan por la tierra.
27 Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya,
a imagen de Dios lo creó,
macho y hembra los creó.
28 Y los bendijo Dios con estas palabras: «Sed fecundos y multiplicaos, y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves del cielo y en todo animal que repta sobre la tierra.»
29 Dijo Dios: «Ved que os he dado toda hierba de semilla que existe sobre la faz de toda la tierra, así como todo árbol que lleva fruto de semilla; os servirá de alimento.
30 «Y a todo animal terrestre, y a toda ave del cielo y a todos los reptiles de la tierra, a todo ser animado de vida, les doy la hierba verde como alimento.» Y así fue. 31 Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien. Y atardeció y amaneció: día sexto.

Concluyéronse, pues, el cielo y la tierra y todo su aparato, y dio por concluida Dios en el séptimo día la labor que había hecho, y cesó en el día séptimo de toda la labor que hiciera. Y bendijo Dios el día séptimo y lo santificó; porque en él cesó Dios de toda la obra creadora que Dios había hecho.

Ésos fueron los orígenes del cielo y la tierra, cuando fueron creados.

ACTIVIDAD PARA DIALOGAR EN CLASE Y EN EL CUADERNO

1.    Establezca una comparación entre la teoría originaria del universo (cosmogonía)  de platón y la teoría cristiana del origen del universo.
2.    Establezca una comparación del demiurgo y dios
3.    ¿Qué es un demiurgo?
4.    ¿Qué es un dios?
5.    establezca una comparación entre las formas y las imágenes o copias
6.    ¿son las formas anteriores al demiurgo?
7.    opine sobre el texto
Creación de Adán. Miguel Angel. Capilla Sixtina


COSMOGONÍA EN PLATÓN



Objetivo: Reflexionar la teoría cosmogónica de Platón, relacionándola con la teoría cristiana del origen del universo, para establecer un paralelo entre la cosmogonía platónica y la cristiana.

Platón (427-347 a. c.): discípulo de Sócrates (470-399 a. c.), entendió que la realidad  estaba compuesta por dos mundos: el Mundo Sensible en el cual vivimos y el Mundo de las Ideas, que para él era el verdadero.
El Mundo sensible en el cual vivimos, es decir, el mundo palpable, es, a pesar de lo que nos dicen los sentidos, un mundo aparente, donde rigen el cambio y el movimiento. Este mundo fue formado por un artífice divino, llamado Demiurgo; quien para crear los seres tomó el modelo eterno de cada uno de ellos, que está en el mundo de las Ideas.
El  Mundo de las Ideas está integrado por las ideas de todas las cosas reales, eternas, inmóviles e inmutables. La Idea suprema, para Platón, es la Idea del Bien.

El origen del Universo, según Platón (expresado en el diálogo “Timeo o de la Naturaleza”), es:
 ¨ Todo lo que nace proviene necesariamente de una causa, porque sin causa nada puede tener origen.
Quien es, pues, el creador y padre de este universo? Difícil es encontrarle y cuando se le ha encontrado, imposible hacer que la multitud lo conozca. 
En qué modelo  se inspiró el arquitecto que construyó el universo; ¿Fue el modelo inmutable y siempre el mismo o el modelo de lo que ha comenzado a ser? Si el mundo es bello y su creador  excelente, es evidente que tuvo ante los ojos el modelo eterno; pero si ambos son al contrario,  lo que ni siquiera está permitido pronunciar, el modelo efímero habrá sido el imitado. El mundo es en efecto, la cosa más bella que se ha producido y su creador la mejor de las causas.
El Universo así engendrado ha sido,  pues, formado según el modelo de la Razón, de la sabiduría y de la esencia inmutable, de donde se deduce como consecuencia necesaria, que el universo es una copia.
Dios quiso, pues, todo fuera bueno y nada malo en cuanto dependiera de Él; por esto tomó todas las cosas  visibles, que lejos de estar en reposo, se agitaban en un movimiento sin reglas ni continuación, y del desorden  la hizo pasar al orden, juzgando preferible este estado. A la luz de la razón comprendió que le era imposible hacer salir de las cosas visibles por su naturaleza una obra privada de inteligencia, (…) como así mismo un ser pueda tener inteligencia si carece de alma. Consecuente con esto, puso la inteligencia en el alma y el alma en el cuerpo y ordenó el universo de manera de hacer una obra de naturaleza excelente y perfectamente bella. Por esto nos obliga a decir la verosimilitud que este mundo es verdaderamente un ser animado e inteligente, producto de la providencia divina.¨
Dios hizo un solo animal visible, el cual abarca a la vez todos los animales particulares unidos por lazos  de parentesco.
¨Así fue formado este mundo que comprende a los mortales e inmortales y que está poblado por ellos; animal visible en que se encierran todos los animales visibles, dios sensible, imagen del   Dios Inteligible, muy grande, muy bueno y muy hermoso, completo de todas las perfecciones, este cielo único y de una sola naturaleza. ¨  (Platón. Diálogos.  Timeo o de la Naturaleza. Editorial Porrúa. México, 1993. Páginas 663-721)

 Platón (427-347 a. c.)