Objetivo: Diferenciar en las lógica formal e informal,
su intención y orientación (ideológica).
LÓGICA FORMAL Y LÓGICA INFORMAL
Para abordarnos
en este tema, es necesario hacer una
distinción entre lengua artificial y lengua natural.
Se considera
como lengua artificial, aquella en ¨que cada signo tenga uno y solamente un sentido, al igual
que cada expresión bien construida¨, permitiendo eliminar los equívocos, ambigüedades y controversias, que son difícilmente evitables en la lengua
natural.
El objetivismo al cual
se hace alusión, presupone que la lógica
moderna (formal) no se ocupa más que de propiedades objetivas, verdad,
falsedad, probabilidad, necesidad, etc., independientes de la actitud de los hombres, de lo que piensan o lo que creen.
Cada sistema
formal será, limitado en sus
posibilidades de expresión y de demostración, de suerte que, una lengua artificial dada, no permite decirlo todo; un conjunto de
axiomas y de reglas de deducción dado, debe admitir, al menos si el sistema es
coherente, la existencia de proposiciones indecidibles,
es decir, de demostraciones que no puedo demostrar ni negar.
Una lengua natural es un instrumento de comunicación, en principio universal.
Ella debe ser capaz de comunicar no importa cuál idea.
(…) La
posibilidad de acordar a una misma expresión múltiples sentidos, en ocasiones enteramente
nuevos, de recurrir a metáforas, a
interpretaciones controvertidas, está ligado a las condiciones de empleo del
lenguaje natural. El hecho de que esto conduzca a menudo a nociones
confusas, que dan lugar a múltiples interpretaciones, a varias definiciones,
nos obliga muchas veces a efectuar elecciones, decisiones que no
necesariamente coinciden. De allí la obligación tan frecuente de justificar
estas elecciones, de explicar tales decisiones.
Lógica Formal: cuando
la lógica formal es la lógica de la
demostración, la lógica informal es
la de la argumentación. Cuando la demostración es correcta o incorrecta, valorada en el primer caso y sin valor en el
segundo, los argumentos son más o menos
fuertes, más o menos pertinentes, más o menos convincentes. En la argumentación
no se trata de de mostrar, como en la
demostración, que una cualidad objetiva, como la verdad, pase de las premisas a la conclusión, sino si
es permitido admitir el carácter
razonable, aceptable de una decisión, a partir de lo que el auditorio admite ya, a partir
de tesis a las cuales adhiere con
intensidad suficiente. El discurso
persuasivo apunta, a una transferencia de adhesión de una cualidad subjetiva que puede variar de espíritu a espíritu.
En un sistema formal
los axiomas nunca son objeto de
discusión; son considerados verdaderos,
objetivamente o por convención.
No es así en la argumentación, donde el punto de partida debe ser admitido por el auditorio que
se quiere persuadir o convencer con su discurso.
La lógica informal, al
apoyarse sobre hechos, principios,
opiniones, lugares y valores admitidos por el auditorio, es necesariamente
situada, y por esto no puede pretender
la objetividad de la lógica formal.
La eficacia (de
una argumentación) de un discurso
persuasivo no basta para garantizar su
valor. Como la eficacia es función del auditorio, la
mejor argumentación es aquella que podría convencer al auditorio más exigente, más crítico, mejor informado, como
sería aquel constituido por los dioses o por la razón divina. Es así que la
argumentación filosófica se presenta como un llamado a la razón, que se
traduce como a aquel que se dirige al
auditorio universal.
Una
argumentación racional se caracteriza por una intención de universalidad, que
aspira a convencer, es decir, a persuadir un auditorio, que en el espíritu del
filósofo, encarna la razón. Mientras que una demostración formal es válida, en la medida en que ella es conforme a criterios puramente formales, no se puede hablar de validez de una
argumentación en un razonamiento no
formal.
En efecto, una argumentación nunca es exclusiva
pues permite siempre una argumentación en sentido opuesto. De allí el principio
fundamental del procedimiento judicial
según el cual el hecho siempre implica la parte contraria.
LA ARGUMENTACIÓN:
Su enfoque lo haremos a partir de estos poemas de Octavio Armand.
Octavio Armand
(Cuba, 1946,…)
Espejo
Para Mark Strand
Al traducirte -al repetirte- me di cuenta
de tu soledad y de la mía. La repetición me
separaba de ti y te separaba a ti de ti mismo.
La repetición es siempre un hueco. Como las
púas del erizo, que amparan al mar de su
propio fondo. Porque ahí, en su propio fondo,
mar o Mark no es más que erizo, tú no es más
que yo; hueco: eco: un vacío insostenible.
NY/17 de septiembre 1976
Octavio Armand
Cómo escribir con erizo (1)
(…)
Censura y autocensura borran el discurso antes o después de la enunciación,
borran el texto antes o después de la escritura. Pueden, también, ser desplazamiento
simultáneo en la linealidad: efectos en la causa. El orden es la orden. Lo
dicho se reduce a lo que se iba decir y lo que se iba a decir se reduce a lo
indecible: una mudez como de objeto que no obstante y por ello mismo permite
comprobar la materialidad del discurso. La lengua como algo que se abría ante
la posibilidad de decir y decirse queda entonces cerrada pero mejor definida,
como mar ya contra la orilla. Poder e impotencia, así, confabulan una escritura
trazada exactamente sobre otra escritura, sólo que exactamente al revés. Esos
mismos signos, esa misma línea, pero también anulados. La negación, aquí, como
un espejo pegado a los ojos. Ni ceguera ni falta de formas: exactitud de la
mirada y lo mirado donde desaparecen la mirada y lo mirado. El ojo como
tautología. En t; a negación el ojo es una totalidad retesada por su propio
impulso, pv ¿s no le falta mirada sino que la lanza reteniéndola. La mirada es
el párpado y el párpado es lo que no se puede ver cuando está, como el espejo,
en la mirada.
Entonces ¿qué significa? Lo que quiere decir. ¿Qué quiere decir? Lo que no
dice. ¿Qué no dice? Lo que ha dicho. La negación se da como estricta
redundancia y la censura enaltece al discurso tanto como el diccionario a los
vocablos, solo que definiendo por tachaduras. El diccionario da relieve; la
censura ahueca, pero permanece latente, como ausencia de hueco, lo censurado.
La indecible es lo que falta en lo que se iba a decir y lo que se iba es lo que
falta en lo dicho, que es nada.
Cómo escribir con erizo (2)
Pero la imagen de una mano empuñando
un erizo sugiere la derrota
de la escritura como disponibilidad. El sentido, aquí, es lo sentido y lo
sentido
se agota exclusivamente en la mano, como tortura de la
materia que se desplomaba para extenderse. En la palma de la mano,
donde ya había un lenguaje, se inscriben otros signos: la mano es lo
manchado, no la página. Perforada/ herida: la mano resume lo que
tenía que decir: es lo que tenía que decir. Otra tautología, pero como
apogeo de aquello que impulsa a decir, de todo aquello que inclina
hacia la expresión. Y la expresión, en sí, en este caso, ¿qué rasgos
deja? ¿Qué huellas hay de la vulnerabilidad ya asumida satánicamente?
Con el erizo la mano traza simultáneamente un mismo signo y una
pululación de signos que debiendo ser un solo signo repetido no
aciertan a afirmar su identidad sino en la dispersión, en el desear-
pajo. Un signo o quizá ninguno rodeado/ repetido por garabatos/
asomos/ indicios de una escritura que se va de las manos. Vaciar
el signo rebasándolo. Lo indecible, aquí, es lo que se dice sin que
nada lo diga. Es el signo que prescinde de su propia significación al
asumir su autonomía. La línea borrada por la censura borrada aquí
también: no como ausencia de hueco sino como la caída de un hueco
en otro hueco. Se trata de un exceso insuficiente. Pero el dolor de
la mano que ha escrito es el dolor de la mano que iba a escribir y
los signos trazados por las púas son espejos confrontados. Además,
queda el erizo. Y no se ha aclarado si estaba o no estaba vivo
ese erizo; si la mano, al mover las púas, movía lo que se movía, escribía
lo que se escribía.
ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO
Estás solo. O ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO
ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO
ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO
Tu sombra te repite. ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO
Tu nombre te repite. ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO
Te repiten tus palabras. JO ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO
Tus silencios. SPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO
Tus gestos, tu cara como piedra, te repiten. EJO ESPEJO ESPEJO
Te repite el espejo enredado en el peine. ESPEJO ESPEJO ESPEJO
La almohada atravesada por tus sueños. JO ESPEJO ESPEJO
La lluvia disolviéndote. JO ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO
La risa o el llanto. ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO
La mujer como una orilla entre tus manos. ESPEJO ESPEJO ESPEJO
ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO
ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO
Te repiten las puertas al dejarte pasar. ESPEJO ESPEJO ESPEJO
Te repetirá la puerta cerrada al dejarte pasar. ESPEJO ESPEJO
Las paredes que derrumbas te repiten. EJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO
Los escombros que te cubren te repiten. O ESPEJO ESPEJO ESPEJO
Si gritas, el grito te repetirá como la noche. O ESPEJO ESPEJO
Si no gritas, la desesperación te repetirá SPEJO ESPEJO ESPEJO
ESPEJO ESPEJO E hasta los huesos. ESPEJO ESPEJO ESPEJO
Esos huesos donde cuelgas te repiten. EJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO
Toda tu vida te repite. EJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO
Pero el asesino repetiría toda tu vida. O ESPEJO ESPEJO ESPEJO
Estás solo, estás solo. EJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO
ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO
ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO ESPEJO
Contrastando
(¿?) lo anterior, podríamos decir que:
¨Cuando una
proposición es sugerida por otra o por la situación, hay argumentación; hay
demostración cuando todo lo que hace de
modo tal que la conclusión se imponga
está especificado y vuelve necesaria esta conclusión.
La lógica no
autoriza ninguna ambigüedad, y la
univocidad constituye su regla.
El discurso
formal no se dirige a nadie porque se
considera que se dirige a todo el mundo.
Goza de una
evidencia que sería irracional o loco
poner en cuestión.
La argumentación se la define como el esfuerzo de
convicción. La dimensión argumentativa sería
esencial al lenguaje en cuanto a que todo discurso busca persuadir a aquel a quien se le dirige.
En el lenguaje
formal no se le deja alternativa a las
proposiciones contradictorias del sistema.
La argumentación
depende de la teoría de la interrogación. ¿Qué es un argumento sino un parecer
respecto de una pregunta/cuestión? Plantear una cuestión -lo cual es propio del
discurso- es argumentar ¨. (Lógica, Lenguaje y argumentación. Meyer. Página 168
– 169)
Dice Perelman
que lo que ¨abarca todo el campo del
discurso que apunta a convencer y a
persuadir, cualquiera que fuese el auditorio al que se dirija y sea cual fuere la materia a la que se
refiera¨.