Objetivo: Reflexionar la teoría
cosmogónica de Platón, relacionándola con la teoría cristiana del origen del
universo, para establecer un paralelo
entre la cosmogonía platónica y la cristiana.
Platón (427-347 a. c.): discípulo de Sócrates (470-399 a. c.), entendió que la realidad estaba compuesta por dos mundos: el Mundo Sensible en el cual vivimos y el Mundo de las Ideas, que para él era el
verdadero.
El Mundo sensible en el cual vivimos, es decir, el mundo
palpable, es, a pesar de lo que nos dicen los sentidos, un mundo aparente,
donde rigen el cambio y el movimiento. Este mundo fue formado por un artífice
divino, llamado Demiurgo; quien para
crear los seres tomó el modelo eterno
de cada uno de ellos, que está en el mundo
de las Ideas.
El Mundo de las
Ideas está integrado por las ideas de todas las cosas reales, eternas, inmóviles e inmutables. La Idea
suprema, para Platón, es la Idea del Bien.
El origen del
Universo, según Platón (expresado en el
diálogo “Timeo o de la Naturaleza”),
es:
¨ Todo lo que nace
proviene necesariamente de una causa,
porque sin causa nada puede tener origen.
Quien es, pues, el
creador y padre de este universo? Difícil es encontrarle y cuando se le
ha encontrado, imposible hacer que la multitud lo conozca.
En qué modelo se inspiró el
arquitecto que construyó el universo; ¿Fue el
modelo inmutable y siempre el mismo o el modelo de lo que ha comenzado a
ser? Si el mundo es bello y su creador
excelente, es evidente que tuvo
ante los ojos el modelo eterno; pero si ambos son al contrario, lo que ni siquiera está permitido pronunciar,
el modelo efímero habrá sido el imitado. El mundo es en efecto, la cosa más
bella que se ha producido y su creador la mejor de las causas.
El Universo así engendrado ha sido, pues, formado según el modelo de la Razón, de la
sabiduría y de la esencia inmutable, de donde se deduce como consecuencia
necesaria, que el universo es una copia.
Dios quiso, pues, todo fuera bueno y nada malo en cuanto
dependiera de Él; por esto tomó todas
las cosas visibles, que lejos de
estar en reposo, se agitaban en un
movimiento sin reglas ni continuación, y del desorden la hizo pasar al orden, juzgando
preferible este estado. A la luz de la razón comprendió que le era imposible
hacer salir de las cosas visibles por su naturaleza una obra privada de
inteligencia, (…) como así mismo un ser pueda tener inteligencia si carece de
alma. Consecuente con esto, puso la
inteligencia en el alma y el alma en el cuerpo y ordenó el universo de
manera de hacer una obra de naturaleza excelente y perfectamente bella. Por
esto nos obliga a decir la verosimilitud que este mundo es verdaderamente un ser animado e inteligente, producto de la providencia divina.¨
Dios hizo un solo
animal visible, el cual abarca a la vez todos los animales particulares
unidos por lazos de parentesco.
¨Así fue formado este mundo que comprende a los mortales
e inmortales y que está poblado por ellos; animal visible en que se encierran
todos los animales visibles, dios sensible, imagen del Dios Inteligible, muy grande, muy bueno y
muy hermoso, completo de todas las perfecciones, este cielo único y de una sola
naturaleza. ¨ (Platón. Diálogos. Timeo o de la Naturaleza. Editorial Porrúa.
México, 1993. Páginas 663-721)
Platón (427-347 a. c.)

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