Objetivo: Reconocer en la educación, el factor de
transformación social y personal, a través de la cual se accede al poder político (y
económico).
SÓCRATES (O LA EDUCACIÓN SOCRÁTICA)
Sócrates es el fenómeno
pedagógico más formidable en la historia de Occidente.
Nadie le
igualaba en agudeza de observación para seguir los pasos a la juventud que se
iba desarrollando. Era el gran conocedor de hombres cuyas certeras
preguntas servían de piedra de toque
para pulsar todos los talentos y todas
las fuerzas latentes y cuyo consejo
buscaban para la educación de sus hijos, los ciudadanos más respetables.
Surgía así en
Atenas, una gimnasia del pensamiento que pronto tuvo tantos
partidarios y admiradores como la del cuerpo y que no tardó en
ser reconocida como una nueva forma de la paideia. La filosofía que Sócrates
profesa, no es un simple proceso teórico de pensamiento, sino que es al mismo
tiempo una exhortación y una educación, pretendiendo el alcanzar el ¨areté¨, la
excelencia.
La ¨ironía¨, o humor peculiar de Sócrates,
por ejemplo, y su actitud característica de ¨duda socrática¨, sólo nos son conocidas gracias a Platón; el
Sócrates de Jenofonte no tiene dudas acerca de nada y no se le puede achacar
ningún humorismo. Es evidente que sin
Platón no tenemos material para una biografía coherente de Sócrates que
pudiera arrojar alguna luz sobre su personalidad. Platón fue el inventor del diálogo socrático como forma literaria:
su propósito era el mantener viva la memoria de un gran hombre y de una gran época, y ésta (los diálogos)
era la forma más perfecta de lograr ese objetivo.
Sócrates, hijo
de Sofronisco y de Fenarete, de la tribu Antióquida, y del deme o, como
diríamos nosotros, la parroquia o barrio de Alopece. Nació en el año 470 a.de c. y fue condenado a muerte en el año
399 a de c. (71 años)
Cuando Sócrates
nació, Pericles era todavía muy joven;
Sófocles y Eurípides eran
adolescentes; Esquilo había
dado a luz su gran drama patriótico de Los Persas. Todas las nobles
edificaciones y obras de arte que
embellecieron Atenas en la época de Pericles, fueron comenzadas y terminadas
ante sus ojos.
Se llama ignorante por la
misma razón por la que no aprecia la sabiduría de que se vanaglorian algunos de sus contemporáneos: posee un
sólido y exacto patrón de lo que debe
ser el verdadero saber, y por
consiguiente, sabe cuán lejos están, él y todos los demás, de alcanzar ese
patrón.
Su vida entera
fue un señalado ejemplo de la veneración a la ley.
¨Me reúno con mis amigos para poner al
descubierto los tesoros que los antiguos
varones sabios dejaron en rollos
de pergamino, y si en ellos encontramos una cosa buena, nos quedamos con
ella, y pienso que hemos conseguido
ganancia grande si nos hemos hecho amigos¨, solía manifestar Sócrates,
haciendo honor a la importancia que le daba al sentimiento de la amistad y al
valor de los conocimientos humanos adquiridos por sabios anteriores a ellos.
Abogaba Sócrates
para que la humanidad conociera lo único que importa saber: cómo conducir rectamente la vida, como
cuidar su propia alma y hacerla tan buena como fuera posible, padeciendo
todos una ceguera universal en este asunto.
Sócrates, fundador de la Ética.
Sócrates es
condenado a beber la cicuta, en cumplimiento
del deber al acatar la ley
ateniense, la que siempre promulgó por su respeto, por las siguientes
acusaciones:
- No rendir culto a los dioses a quienes rinde culto el Estado, sino de introducir prácticas nuevas y poco conocidas,
- Corromper a los jóvenes
Declarado por el
oráculo como el más sabio de los hombres, describiendo sin la menor
reserva cómo aquello lo había llevado a
tomar sobre sí la tarea de convencer a unos y a otros, de los principales
hombres de Estado hacia abajo, de su vergonzosa ignorancia del único
género de conocimiento que es de suprema
importancia: el saber cómo hacer el alma
de uno mismo y las de los demás tan buenas como sea posible.
En la medida que
se puede afirmar, fue Sócrates quien creó el concepto de alma, que desde
entonces ha dominado el pensamiento europeo. Durante más de dos mil años el
europeo civilizado ha supuesto que tiene un alma, algo que es la sede de su
inteligencia y de su carácter moral.
Según Sócrates,
la verdad tiene que ser alcanzada por la
fuerza del diálogo, o debate, que puede ser llevado a cabo entre dos investigadores, o también
dentro del corazón de un solo investigador, cuando su alma se pregunta a sí
misma y responde a sus propios interrogantes. Este método de confrontación de
argumentos o teorías rivales, es el denominado método dialéctico (o de
conversación).
Sócrates, sólo
tuvo un solo sucesor: Platón.
ACTIVIDAD (en el cuaderno)
1.
Realizar un corto escrito,
acerca de la importancia (gran) de Sócrates y su pensamiento filosófico en lo
educativo, actualmente. Relaciónelo con la actual Educación Pública, que se
imparte en nuestro país, si es posible.
2.
Contraste la Educación Sofística
con la Socrática, en sus elementos más sobresalientes.
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